El desafío de sostenerlo este ciclo: al fertilizar, los rindes del maíz vienen creciendo 300 kilos por año


En vísperas de la siembra de maíz, a solo días de la ventana óptima de inicio de la implantación en la zona central del país, Fertilizar Asociación Civil organizó la segunda reunión virtual del año (la primera fue para hablar de trigo), de la que participó Infocampo.

Jorge Bassi, presidente de la Asociación, encabezó la disertación bajo el título: “El maíz contraataca, el más rentable, más estable”.

Bajo este paragua analizó el rol del cultivo en las rotaciones, las grandes causas del cambio que dieron el salto de producción en los últimos y por qué sucedió esto. Claramente, también ahondó en el peso de la nutrición vegetal.

“La fertilización de las gramíneas en Argentina tiene una oportunidad mayor, aunque se practica con mucha eficiecia, totalmente contrario a lo que sucede con la soja, las pasturas o los silajes”, dice Bassi.

Este año, desde Fertilizar, plantearon que el maíz puede “contraatacar”, luego haber superado, en volumen de producción, a la soja el año pasado, algo que solo se consiguió hace 24 años (campaña 1996/97).

De acuerdo al analisis del experto, gran parte de este salto de producción, que se viene registrando hace varios años, se debió al cambió de la relación insumo/producto, “inclusive esta campaña, la relación de precios sigue siendo progresivamente mejor a la de 2018/19 y, a su vez, mucho más favorable a la del 2015. Gracias a este parámetro y con estos antecedentes, los productores tienen claro y sienten que pueden empezar a transformar su estrategia de nutrición en maíz”, destaca el directivo de la entidad.

DATO:  Fertilizar Asociación Civil  relanzó su  “Manual de Buenas Prácticas” para el manejo de la fertilización.

De acuerdo a Bassi, el maíz se convirtió en el grano más producido de la Argentina por una combinación de tecnología de insumos y de procesos. Y, de esta forma, hay tres puntos clave que aportaron plasticidad, acertividad y aumento de los rendimientos.

Respecto a lo primero, con la ampliación de la ventana de siembra a fechas tardías y la tecnología Bt, se consiguió un mejor comportamiento al estrés hídrico, consecuentemente un significativo salto en los rendimientos.

Además, en las últimas campañas hubo un ajuste general del manejo, con mejoras en la de fecha de siembra, densidad de siembra y fertilización para cada híbrido. Y, finalmente, gracias a la nutrición  balanceada, teniendo en cuenta todos los nutrientes, se consiguió un crecimiento de la performance.

“Desde el año 2013 a 2019, los rendimientos tienen una evolución a razón de 300 kilos por hectárea y por año, haciendo del maíz un cultivo super competitivo. El fertilizante puso lo suyo en este contexto. Cuando se estabilizó la relación insumo/producto desde el 2015 al 2019, las dosis promedio de fertilizante nitrogenado, por ejemplo, pasaron de 190 kilos por hectárea a 239 kilos“, subraya Bassi.

Sin embargo, no hay que quedarse con el éxito de los últimos años. “Hay mucho camino por recorrer. Vemos que todavía hay 1.100 kilos de respuesta ajustando más el manejo de la fertilización y según lo que vemos en nuestras redes de ensayo”, manifiesta, a lo que añade que apuntar a altos rendimientos hoy implica un ingreso extra de 200 dólares por hectárea, invirtiendo solo 170 dólares.

“Es importante ir la buscar la brecha ya que hay repago de lo invertido”, afirma.

Abriendo el foco al análisis regional y según los datos, lo mismo observado en las redes de Fertilizar sucede en varias regiones maiceras.

“El maíz bien nutrido tiene un potencial más alto respecto a lo que el productor tiene entendido y eso se ve en todas las regiones”, destaca Bassi

En la medida que se aseguran todos los nutrientes, aparecen las necesidades de nitrógeno y azufre y “hay que tener una estrategia clara y definida la nutrición para los cuatro principales nutrientes principales: nitrógeno, fósforo, azufre y zinc, y chequear lo que sucede en zonas puntuales, como en Entre Ríos, con el potasio.

En el maíz, como el trigo, que son los cereales más sembrados está la esperanza. Gracias a esta gramíneas, desde 2019 a 2019 aumentó un 28% los aportes de materia orgánica al suelo, lo que mejora el contenido de carbono de los suelos”, admite.

Via: InfoCampo – El desafío de sostenerlo este ciclo: al fertilizar, los rindes del maíz vienen creciendo 300 kilos por año


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