Ganadería de precisión: ¿es posible?


En la mayoría de los sistemas de alta producción agrícola se ha instalado el concepto de agricultura de precisión, que responde a las características de los diferentes sectores del campo (requerimientos de nutrientes para fertilizar, ajustar dosis de agroquímicos hasta la cosecha diferencial según un mapeo satelital de rendimiento). En todos los casos se busca “actuar en tiempo real”, aplicando los controles necesarios para maximizar los beneficios económicos.

Ahora, estos mismos principios y conceptos técnicos ¿se pueden aplicar a lo que se llamaría una “ganadería de precisión”?

La respuesta es afirmativa, siempre y cuando cada empresa tenga su propio proyecto ganadero a partir del cual se desarrollen todas las actividades productivas e inversiones. Este proyecto debe tener los objetivos y metas que busca cada productor y pueden ser muy diferentes a los del vecino, aunque esté en la misma zona y tenga la misma actividad ganadera.

Se vienen las fiestas y un dilema para el bolsillo: ¿asado, cerdo, cordero o pollo?
Porque, además, debe cumplir con las expectativas propias del productor y su familia (herencia). El componente “social” es una parte central en todo proyecto y explica porqué hay productores ganaderos que a pesar de su edad tienen ganas de hacer más cosas, de incorporar tecnologías, como la genética cuyos resultados se ven después de varios años.

En estas empresas hay una línea sucesoria definida, con energía y conocimientos para acompañar al proyecto de sus padres, donde los futuros herederos son parte decisiva en la elaboración de este proyecto.

La charla urgente del sector exportador con el Gobierno por el paro en los puertos

La clave de una correcta ganadería de precisión es justamente esto, que cada empresa tenga “su” propio proyecto, el cual consta de una serie de componentes:

Objetivos y metas (corto y mediano plazo)

Dar previsibilidad a la ganadería de carne.

Saber qué animales, cuándo y cuántos kilos se van a vender con más de seis meses de anticipación.

Buscar altas ganancias de peso con la mayor carga animal posible, cuidando los costos de producción.

Vender animales “bien” terminados en el menor tiempo (fluidez en la entrada y salida de animales, es decir mejorar el movimiento financiero-flujo de caja).
Producir mucha carne con el menor costo posible y sin afectar, significativamente, la velocidad de engorde ni la carga animal.

Planificación y manejo

Planificar los recursos forrajeros, concentrados, ganancias de peso, etc.

Dividir la tropa en cabeza, cuerpo y cola (manejo y alimentación diferencial).

Planificar las ganancias diarias de peso “estimadas” (para cada categoría y para cada época del año) y cotejar los valores “estimados” con los resultados “reales”. (Ver cuadros 1 y 2)

Uso de recursos “locales” (subproductos de agroindustria, granos de cereales, etc.).

Balance de la dieta (energía, proteína y fibra) usando los recursos más económicos.

Alimentación las 24 horas del día (con alimentos lo más balanceados posibles)

Uso estratégico de concentrados (energéticos-proteicos) y fibra (henos y/o silajes).

Controles (monitoreo con báscula)


Para evaluar las ganancias de peso es imprescindible disponer de una báscula, y realizar pesadas periódicas. En engorde pastoril, se aconseja pesar cada 30 a 35 días y a corral cada 15 a 20 días (porque los animales permanecen menor tiempo).

En ambos sistemas, se deben comparar las ganancias reales con las estimadas (planificación) y hacer los ajustes que sean necesarios en tiempo real cuando las ganancias de peso reales se desvían de las planificadas.
Además, es necesario registrar todos los acontecimientos (por ejemplo muertes de animales) que puedan afectar la respuesta productiva y económica. De la precisión y rapidez que se hagan estos monitoreos dependerá, en gran parte, el éxito del proyecto.

Cuadro 2. Ganancia diaria de peso (media) real en el 1º año 0,730 kg/cabeza/díaCuadro 2. Ganancia diaria de peso (media) real en el 1º año 0,730 kg/cabeza/día

En resumen, una ganadería de precisión requiere de muy buena y actualizada información para poder actuar en “tiempo real” y mejorar la sustentabilidad productiva, económica y social del sistema ganadero.

El autor es nutricionista de INTA Bordenave Cerbas. fernandez.anibal@inta.gob.ar /afmayer56@yahoo.com.ar

Por: Aníbal Fernández Mayer
Fuente: La Nación


Te puede interesar

El campo le agrega valor a lo que se produce en las ciudades

Una aclaración a Gabriel Katopodis, ministro de Obras Públicas, quien justificó el cierre de los …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de sus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad