La agroindustria es el núcleo de la economía global


En el escenario de la pandemia, la demanda mundial de alimentos creció y continúa su ciclo de ascenso histórico.

La economía china se recupera del impacto del coronavirus y vuelve a acelerar las importaciones de granos y carne.

La economía global se contraería 3% en 2020 debido a la pandemia del coronavirus que se desató en China el 27 de diciembre del año pasado, y su corolario inevitable, el cierre forzoso de las actividades productivas que se descubrió como única forma efectiva de enfrentarla.

Es una recesión que abarca tanto a los países avanzados como a los emergentes, a diferencia de lo que ocurrió en 2009, cuando sólo los primeros se vieron afectados, mientras que los otros continuaron creciendo.

Se presume que el ingreso per cápita de la población mundial (7.800 millones de personas) disminuiría 4% en 2020, que es una caída superior a la de hace 1 década, cuando se contrajo 1,6% en el año.

Pero lo estratégicamente decisivo es que la demanda de alimentos se ha visto fortalecida, debido a su condición de productos esenciales.

Lo notable es que el consumo de alimentos se incrementó por encima de los niveles de 2009 en el pico de la crisis, que fue el mes de abril; y esto ocurrió como consecuencia de que el pánico provocado por el nuevo virus desató una compra excepcional de bienes alimenticios, con alza de 30% al 40% respecto a lo usual 10 años atrás.

Prácticamente todos los países avanzados –Estados Unidos en primer lugar- han respaldado su producción agroalimentaria, encabezados por un programa de asistencia financiera de U$S 19.000 millones lanzado por el gobierno norteamericano en los primeros seis meses del año, en tanto la Unión Europea (UE) aportó más de 30.000 millones de euros utilizando parte de los recursos del Fondo de Política Agrícola Común (PAC).

Como es usual, la mayor parte de esos recursos se destinaran a sostener el agro francés, que es el más subsidiado y protegido de Europa, en tanto que el segundo beneficiario seria Polonia, y el tercero España.

La forma primordial del consumo de alimentos en la etapa del coronavirus se realiza a través de los supermercados, y no de los restaurantes, cerrados en el mundo entero, con el agregado de que los productos agrícolas consumidos son los más baratos como los cereales, y no los más costosos como los vinos, carnes, y lácteos.

Las modificaciones en el consumo de alimentos se han tornado en su mayoría irreversibles; y especialmente en China, donde la mayor parte de la población, sobre todo de la clase media, ha dejado de cocinar las comidas en sus hogares, y se ha volcado masivamente a la compra de alimentos completamente elaborados a través de las plataformas digitales de comercio por internet (e-commerce), primordialmente mediante la modalidad take away.

Debaten el potencial de la agroindustria como “motor para salir de la crisis”
El comercio internacional de alimentos, en suma, está directamente vinculado a lo que sucede con la economía global golpeada por la pandemia.

Así, la economía estadounidense, la mayor del mundo (U$S 21,9 billones / 25% del PBI global) se hundió 4,8% en el primer trimestre y 32% en el segundo, en tanto China, la segunda economía mundial (U$S 14.1 billones / 15% del PBI global), tras caer 6,8% en los primeros tres meses del año, se recuperó 3,9% en el segundo.

Esto significa que una disminución semejante experimentó el mercado agroalimentario de Estados Unidos, que asciende a U$S 4.400 millones; y el chino, que es el mayor del mundo, y alcanza a U$S 13.100 millones.

La economía china está en plena recuperación a partir del mes de abril; y es encabezada por el extraordinario consumo de la nueva clase media de 440 millones de habitantes, con ingresos comparables a los norteamericanos, U$S 35.000 / U$S45.000 anuales.

Hay dos indicadores que deciden el precio de los alimentos en el mercado mundial: el primero es el valor del dólar, que se fortaleció notablemente en el primer trimestre del año, como consecuencia del vuelco de los capitales del mundo a la divisa estadounidense en el momento más álgido de la crisis, con un alza de 30% respecto al año pasado; y luego, al hundirse el PBI en el segundo trimestre, se debilitó rápidamente, con una disminución de más de 20% en ese periodo.

El segundo es lo ocurrido con el precio del petróleo, que valía U$S 60/ barril en enero, y cayó a U$S 18/barril en abril (en ese mes, en EE.UU., adquirió valores negativos –U$S17/barril por primera vez en la historia), para luego recuperarse a U$S 47 /b. en julio, previéndose un nivel levemente inferior a U$S 60/b en enero del próximo año.

El mercado global de agroalimentos, con eje en China, continúa en el periodo post pandemia en su etapa de ascenso histórico.

Vía: Clarín.-


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