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Terminó el secundario a los 34 y ahora es médica en Alemania, la historia de la marplatense que se animó a dar el salto Imprimir
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Miércoles, 05 de Febrero de 2020 18:32
Era peluquera, tenía su propio negocio y vivía bien, pero sintió que le faltaba algo y dio un cambio rotundo a su vida.
 
"A los 13 años dejé la escuela secundaria y me puse a trabajar con mi familia en la peluquería. Después entré a una muy importante de Mar del Plata y ahí trabajé mucho tiempo. Me casé, tuve hijos y a los 32 años ya tenía mi propia peluquería, con mucho sacrificio. Realmente me fue muy bien". Todo parecía definido para Alejandra Grippaldi, la marplatense cuya historia se volvió viral en los últimos días por su capacidad para reinventarse completamente. Algo de su vida no le cerraba y, después de superar las dudas, se animó y dio el gran salto. 
 
"Ya tenía mi salón en la calle Güemes e hice un curso de gerenciamiento de Spa y ahí me di cuenta que me gustaba estudiar. Entonces pensé en terminar el secundario”, contó Alejandra en diálogo con Cadena 3. Para ella el futuro que se imaginaba no le cerraba: "No me veía jubilada de peluquera, tuve que renegar mucho con negocios, empleados, pasé otras circunstancias y decidí ir a una escuela para adultos en Mar del Plata y terminé en cuatro años el secundario".
 
En su volantazo vocacional hubo un factor clave que la distinguió, la tolerancia al fracaso. Le costó mucho terminar el secundario ("rendí cuatro veces mal matemáticas") pero siempre se levantó y siguió luchando. "Cuando rendí bien dije: 'busco una carrera'".
 
"Decidí ir a una escuela para adultos en Mar del Plata y terminé en cuatro años el secundario".
 
"No sabía qué estudiar después pero quería tener mi título secundario y ahí sentí que había logrado algo que me colocaba en otro lugar. Cuando te hace un ‘click’, uno se da cuenta de lo que es capaz y que no es imposible. Me hizo muy bien terminar el secundario y me dio el ímpetu para ir por más", recordó.
 
La siguiente etapa fue la carrera universitaria y sus propios miedos. "Me anoté en la Universidad FASTA en fonoaudiología y durante ese primer año me fascinó la anatomía. Estuve estudiando mucho y el profesor que tenía me cuenta un día que se abría la carrera de medicina y que me podía anotar. Le dije ‘no, ni loca, a esta edad empezar, no me va a dar la cabeza’. Pensaba que estudiar medicina era para gente muy inteligente".
 
"Cuando rendí bien dije: 'busco una carrera'".
 
Pero luego recibió un llamado de la Universidad donde le ofrecían estudiar medicina sin pagar el ingreso, ya que Alejandra tenía muy buen promedio. Solo había 60 cupos y al hablar con la psicóloga de la institución quien le cambió la vida, decidió ir por medicina. "La psicóloga me preguntó ‘¿a qué le tenés miedo? Y le dije, a que no me dé la cabeza y que no pueda’. Tenía tres hijos, un negocio, una familia, era grande, tantos años de estudio me daba miedo. Y ella me animó a probarme a mí misma. Rendí el examen y quedé en el puesto 30 pero tenía que pagar una carrera y trabajar, y ahí fue cuando decidí que vendería mi negocio”.
 
Pero luego vinieron los problemas más complejos: "Empecé medicina y me enamoré de la carrera, de la anatomía y de la cirugía después. En el tercer año de la carrera, mi situación personal y privada cambió, y pensé en irme del país. Me costó mucho terminar la carrera porque en ese tiempo me separé de mi esposo y mi situación había cambiado completamente. No me alcanzaba con lo que me daba para vivir, así que pedí ayuda a la Universidad y siempre me demostraron que enseñan la medicina desde lo humano y no solamente con el paciente sino con el ayudar al otro. Le quiero agradecer eternamente a la decana Julia Elbaba", aseguró.
 
"Empecé medicina y me enamoré de la carrera, de la anatomía y de la cirugía después".
 
"Con mucho sacrificio, haciendo trabajos particulares de peluquería en casas, pude terminar la carrera en los seis años que corresponde. En diciembre de 2015 tuve mi examen final. Fue un momento hermoso, soy la única médica de la familia, estaban mis tres hijos. Después del nacimiento de mis hijos fue uno de los mejores días de mi vida".
 
"Cuando uno tiene el deseo de mejorar y progresar toma la decisión y cuando uno la toma no queda otra que seguir remando, hubo situaciones que dije cómo lo hice. A mí me sorprende cómo se sorprende la gente de mí", destacó.
 
El sueño de emigrar
En el último año de la carrera tuvo la oportunidad de hacer una rotación en el extranjero y, motivada por la idea de ir a Suiza, Alejandra comenzó a estudiar alemán con una profesora particular.
 
"Desde tercer año tenía la idea de irme a otro país. Primero pensé en ir a Suiza y no conseguí la rotación y tenía una prima en Londres así que conseguí una rotación para ir a un hospital de ahí", recordó.
 
"Desde tercer año tenía la idea de irme a otro país".
 
Con el dinero que obtuvo de alquilar su casa durante el verano hizo su rotación en Londres durante dos meses, donde tuvo como profesor a uno de los mejores cirujanos del mundo.
 
A su vuelta las cosas estaban claras, su futuro estaba en el exterior y con ayuda de otros especialistas, se decidió por Alemania. “Cuando volví a Argentina le conté a mi profesora de alemán mi idea y me hizo un contacto con una médica de allá llamada Mariana Santos. Preparé todo para irme en mayo, vendí todo: muebles, zapatos, ropa. Todo para tener dinero los primeros meses. Vine el 11 de mayo del 2016 a Dusseldorf. Hice rotaciones como médica invitada y después pude seguir haciendo cosas. Tres meses en cirugía pediátrica, tres meses en cirugía general, luego en un consultorio privado", explicó al sitio Ahora Mar del Plata.
 
"En Alemania se valora la edad, no hay límites para empezar la residencia y eso fue decisivo para venir".
 
En ese momento se encontró con una nueva barrera: "Tenía que rendir dos exámenes para poder trabajar de lo mío, uno del idioma bastante estricto y otro de medicina. Al primero lo desaprobé dos veces y recién pude darlo bien la tercera vez, ya era octubre del 2018. Como no podía trabajar, al desaprobar el examen pude conseguir un contrato como ayudante de médico. No sos ni enfermero ni médico, hacés de todo un poco. De julio a diciembre ganaba muy poco como asistente, terminé el contrato, volví un mes a Argentina y luego regresé a buscar trabajo como médica porque con ese primer examen aprobado ya podía ganar más plata aunque no podía trabajar del todo de médica".
 
Su mudanza: "Decidí venir con la más chica, los más grandes se prendieron al principio y cuando tenía todo planeado para venir acá me dijeron que no y eso fue un drama. Pero mi hijo del medio se vino después y está haciendo la carrera de chef y mi hijo más grande llega en unas horas para quedarse a vivir también", apuntó.
 
La principal diferencia que marca sobre su vida allá es el valor que tiene la edad: "Acá se valora la edad, no hay límites para empezar la residencia y eso fue decisivo para venir. Sabía que en Argentina no lo iba a poder hacer. Hace un mes rendí mi último examen para tener mi título y recibirme de médica".
 
 Terminó el secundario a los 34 y ahora es médica en Alemania, la historia de la marplatense que se animó a dar el salto
 

 

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