Aconcagua – Ruta 360: “No mires al sol criticando tus faltas sino a tus pies celebrando tus logros”


A 6400 msnm solo pudimos sacarnos esa primer foto. Contemplando una decisión dura de tomar, pero necesaria, Aconcagua nos dijo esta vez que no era el momento.
Prefiriendo regresar sanos para una revancha, es que plantamos bandera en campamento Independencia a tan solo unos 500 metros del “techo” del Continente Americano.

Fue una jornada de cumbre larga. Arrancó el día previo con la mochila cargada en nuestras espaldas, movilizandonos desde Campo 3 a Campo Cólera, para llegar a los 6000 msnm (último campamento antes de la cumbre) y casi no poder dormir por el enrarecido aire y los vientos que nos azotaron durante la noche en carpa. Nos levantamos 3:30 AM para desayunar, tomar un té caliente, colocarnos toda nuestra ropa, mitones, botas y grampones y salir en busca del tercer y último objetivo: LA CUMBRE. Según las previsiones, sabíamos que íbamos a tener que enfrentar cara a cara los vientos constantes de entre 70 y 80 km/h, y así fue… Caminamos durante 2 horas y 40 minutos, era un buen ritmo, pero al llegar al punto crítico donde se habían producido varios accidentes los días anteriores, tuvimos que tomar la cruda decisión de retornar al campamento, resignando la cumbre a costa de nuestra integridad física.

En cuánto a la Ruta 360, se puede describir como una ruta circular y un tanto más “completa”, comenzando la travesía por Punta de Vacas (adentrandonos por la quebrada del mismo nombre), y saliendo por Horcones, que es la ruta normal.

Sabíamos que no iba a ser fácil, pero nos enfrentamos al desafío de llevar una expedición autosuficiente, oponiendonos a la realidad de un Aconcagua comercial, donde te llevan y te arman “todo”.

Pagamos un precio alto. Los días previos a la cumbre, cuando el cuerpo más necesita estar descansado, tuvimos que acelerar el paso porque el clima que se avecinaba se anunciaba cada vez más negado a darnos la chance.

Pero es a costa de disfrutar el montañismo de la manera más “natural” posible que encaramos esta gesta de esta manera y solo está, ateniéndonos a sus consecuencias.

Bajamos tristes, no lo vamos a negar, pero con la convicción de haberlo dado todo.
Algún otro día quizás, Aconcagua, tendremos otra oportunidad.
Por lo pronto, cómo se dice acá: ¡Buena bajada!

Agradecemos especialmente a Juanci Martinez , Municipalidad de Rivadavia y DZD Agro (América) y a todos nuestros familiares, amigos y conocidos que con su apoyo formaron parte de esta hazaña.

Luis Mercado
Fernando Martínez
Juan Cruz Tagliabue


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