Cristian Quiles: el hombre que le ganó a la muerte y lucha por el turf


La mañana del 1 de marzo, Cristian Quiles casi pierde la vida cuando se encontraba vareando un caballo que se le tiró encima: quedó inconsciente y sin signos vitales durante varios minutos. El incidente puso de relieve las falencias del cuerpo médico del hipódromo, que no supo actuar ante la situación. Hoy, mientras se rehabilita, le contó a este medio cómo lucha por mejorar la actividad.

Quiles tiene 44 años y una vida dedicada al turf. Oriundo de América, provincia de Buenos Aires, arribó a los 14 a la Escuela de Jockeys Aprendices de La Plata y comenzó a correr a los 16.

Con disciplina y una férrea voluntad, supo consagrarse como un gran profesional dentro del ambiente: hace un año se bajó del caballo de carreras para empezar a cuidar.

Cristian Quiles.

«Hacía un año que había dejado de correr, porque ya tengo familia y quería cuidarme. Uno lo que busca es el bienestar y trabajar en un lugar seguro», señaló el ahora cuidador. Sin embargo, el cuerpo médico del hipódromo platense demostró no estar preparado, ni siquiera, para accidentes menores.

De este modo lo comprobó la mañana del 1 de marzo Quiles, cuando un caballo que vareaba se le tiró encima, lo que le provocó una conmoción cerebral y la pérdida de los signos vitales durante varios minutos. «Ese día me acompañó mi señora a mi lugar de trabajo y vio. El accidente en sí no fue nada de otro mundo, fue knock out técnico donde el caballo saltó, me caí y me golpee la cabeza. Pero con la negligencia que hay acá en este hipódromo se me complicó el cuadro», recordó.

Inmediatamente, el cuerpo médico lo subió a la ambulancia. «Me cargaron pero no me pusieron cuello ortopédico, ni me ataron en la camilla. Entonces se me fue el cuello de costado, se me taparon todas las vías respiratorias y me empecé a ahogar», detalló.

«Me llevaron para el Rossi, volvimos porque no me aceptaron; el ambulanciero y el médico clínico tampoco estaban capacitados para eso, para bajarme ahí y llamar a un jefe de guardia o a un fiscal y exigir atención», agregó.

Sin saber qué hacer, la ambulancia volvió al hipódromo hasta que quince minutos después el cuerpo médico resolvió trasladar al cuidador al Hospital Español, donde quedó varios días internado en la terapia intensiva. «Estuve 20, 25 minutos dando vueltas inconsciente, eso me complicó el cuadro pero gracias a Dios pude recuperarme en el Español, me hicieron los primeros auxilios y recobré la conciencia. Hoy estoy acá, no sé como porque la realidad es que entré en un estado muy bravo y desfavorable», destacó.

Tras recuperarse de la dramática situación, Quiles optó por no iniciar ningún tipo de litigio hacia la administración pese a que todavía intenta superar las secuelas. «No quiero litigar ni andar en temas legales, creo que no es la forma de cambiar esto», dijo.

«¿Para qué quiero ganar un juicio y miles de pesos si esto después vuelve a pasar? Nosotros necesitamos un médico capacitado y una ambulancia para que nos salve la vida apenas nos golpeamos, no podemos estar veinte minutos, media hora dando vueltas hasta que nos puedan estabilizar», explicó.


Quiles junto a su equipo de trabajo y su caballada.

El día 31 del mismo mes, el palafrenero Walberto «Goyo» Vera, de 55 años, también sufrió un accidente, pero no corrió la misma suerte: fue arrollado por una yegua y murió a los pocos minutos de ser ingresado a un centro de salud. Su familia decidió iniciar acciones legales. El hecho generó conmoción e indignación por parte de quienes forman parte del mundo del turf.

«No se cuidan la vida de los jockeys, cuidadores, vareadores hemos llegado a un punto donde esto tiene que cambiar», valoró Quiles. «Lo que le pasó al ‘Goyo’ son muertes que se pueden evitar», agregó.

 

SOÑAR Y LUCHAR

En su presente como cuidador, Quiles confiesa que sus pilares son «la familia y el turf». «La pasión mía son los caballos de carreras, tengo mucha comunicación con ellos, me entiendo y tengo mucha química. Lo que he aprendido como jockey trato de transmitirlo en un caballo o a los mismos chicos que trabajan conmigo; y gracias a Dios los resultados se están dando», indicó.

«Mi sueño es poder seguir trabajando en esto: los triunfos vienen solos. Estar al lado de un caballo y ver como rinde, cómo corre, me alcanza. También soy propietario de tres caballos que me han regalado amigos míos así que ahí estamos poniéndole el pecho a las tensiones, a la caballeriza y la verdad es que estoy muy contento», concluyó.

De este modo, abajo del caballo y luchando aún por recuperarse, Quiles brega por visibilizar las problemáticas que atraviesa la actividad día a día y por apostar por un hipódromo mejor, que esté a la altura de las circunstancias y vuelva a posicionarse dentro de los más prestigiosos.

Fuente: Oeste Platense


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