Dolor por la muerte de Angel Garzo


Este martes 19 será por siempre la fecha que marcará un antes y un después en el arte rivadaviense con el fallecimiento del gran artísta plástico. Angel tenía 92 años de edad y una trayectoria que lo eleva a convertirse en un mito.

Era muy común para los que vivimos en América encontrarlo día a día en Estación de Servicios YPF del Centro, allí en una de sus mesas Ángel seguía recordando tiempos vividos y siempre tenía una palabra y un recuerdo para quienes se acercan a charlar con él.

Garzo fue un destacado artista plástico, se dio a conocer en los medios nacionales como Cundri. Creador del Escudo Municipal de Rivadavia entre otras grandes expresiones artísticas.

Fue dibujante, pintor, escultor, humorista. Había comenzado en 1951 con publicaciones de humor en la Revista Coche a la vista; publicó chistes en Tía Vicenta, Rico tipo y en medios como Somos, Gente y la recordada Patoruzú.

CIUDADANO ILUSTRE

El 12 de mayo de 2004 coincidiendo con el Centenario de la Ciudad de América, el Honorable Concejo Deliberante de Rivadavia le otorgó la distinción de nombrarlo Ciudadano Ilustre del distrito

Quizás quien mejor lo ha definido y graficado a sido su gran amigo Jorge Pablo Rosolen, es que el ex Presidente del Concejo Deliberante de Rivadavia tiene incontables horas de charla y de compartir momentos con el gran artista y lo traslada a relatos que nos cautivan.

LO QUE COMPARTIÓ ROSOLEN SOBRE ANGEL GARZO HACE UN AÑO ATRÁS

(suena el teléfono en mi casa y atiende Marisa)

-Hola

-Hola, si de este lado habla Ángel Garzo, ando buscando a tu marido

-Él no está, ¿quiere dejarle algún mensaje?

-No no, necesito hablar con él porque tengo algo para darle, que me mande un fax y nos vemos en mi oficina

-Es que no tenemos fax en casa

-Él ya sabe, un fax es un papelito que diga a que hora nos vemos y me lo pasa por el buzón de la puerta de mi casa, yo en algún momento del día lo veo… pero que no golpee mi puerta porque no contesto.

-Ah, bien, ¿y donde tiene su oficina?

-Él sabe… enfrente de mi casa, atiendo en el bar de la estación de servicio..

EL texto del fax que le pasé es el siguiente:

fax para: Ángel Garzo

de: Pablo Rosolen

Angelito, con las disculpas del caso por la tardanza en contestar mañana a las 17,30 estoy en tu oficina.

Con afecto

Pablo

…Y se lo tiré por el buzón de la puerta

Este es un dialogo imaginario. Mi conversación en la tarde de 13 de julio con Ángel Garzo existió y duró tres horas, y digo que es imaginario porque esto no puede ser más que una aproximación a lo que charlamos, es lo que quedó en la memoria, y es lo que puedo contar. En una conversación entre dos siempre hay cosas que no pueden ser públicas y tampoco se puede ni se debe transmitir la complicidad que tiene el dialogo entre personas que se aprecian. Como Ángel es una persona pública (muy a su pesar) y admirado por muchos (no tantos como deberían), es que me permito “traicionar” su confianza y contar un rato de nuestra conversación. Lo hago con el ánimo de acercarlo más a su gente y también sabiendo que no siempre es accesible, producto de su timidez.

La mesa es la de siempre, la primera contra la ventana, esta vez está sentado de espaldas a la puerta, la fórmula es la de siempre, comienza a contarme cosas antes de que llegue a sentarme y lo sigue haciendo mientras me sirvo un café. No parece que tenga ochenta y pico… es un tipo joven, en todo sentido. Un gran conversador, un amable, entusiasta y coloquial conversador. Comenzamos hablando de algún asunto familiar, que es para lo que me había convocado, me entrega los documentos que tiene para mí y me dice que se lo agradezca a su madre que guardó el periódico (es una edición de Tribuna Popular del sábado 25 de enero de 1958), ese es el documento que tiene para entregarme, conversamos de algunos temas más y le pido que me cuente nuevamente un poco de su vida, cada tanto se lo pido, me encanta escucharlo…

“Me fui a Buenos Aires en 1953, llevé $7000, esos eran mis ahorros de un mueble que le hice a Chichi Armendáriz y otro a Horacio Pereyra, con esa plata me fui, llegué a trabajar con Divito en “Rico Tipo” y en “Capicúa” que era de otra editorial, en “Capicúa” tenía contrato, en “Rico Tipo” no. Yo comencé dibujando para la revista “Coche a la Vista”. Resulta que de día serruchaba madera, a la noche cenaba y después de cenar dibujaba. Una noche tomo la revista y dibujo… media página, que no… media página. Al día siguiente la mando por correo a “Coche a la vista” y en el número siguiente ¡aparece mi dibujo publicado! Esa noche me dormí con la revista apoyada en los pies de mi cama y al día siguiente me desperté y lo primero que vi fue mi dibujo en la revista ¡te imaginas! ¿no?; a los dos años me fui a Buenos Aires… Divito era un tipo bárbaro y muy serio, un día me dice:

–Cundri, vea, lo voy a contratar porque los muchachos me dicen que su trabajo es muy bueno; ¿quiere hacer la campaña para Poxipol?, te imaginas le digo sisi… dibujé tres publicidades, una de Torre Eiffel que se quiebra y “…se arregla con Poxipol”, otra de la torre de Pisa que una turista se apoya y se cae y… “se arregla con Poxipol” y la última la piedra movediza de Tandil, un tipo medio bohemio, medio poeta tira de una flor que se encuentra al pie de la piedra y ¡esta se cae y se hace pedazos!… Me dice Divito –Vea Cundri, tiene que ir a Poxipol a cobrar; Divito me pagaba $5 por cuadro dibujado, en Poxipol me pagaron… ¡cinco mil! Pero se quedaron con el royalties, le pregunto a Heredia que dibujaba “Perro Mundo” que hacer y me dice -¡más vale que tenés que agarrar, estos quieren los royalties para hacer propaganda, que se yo… en Grecia, mira si te vas a ir vos a cobrar los derechos tan lejos… En “Capicúa” comencé dibujando pero también escribí guiones, muchas veces fui Capicúa el personaje, también escribí para los chicles, como se llaman… Bazooka… y para una revista que salió que se llamaba “Minguito” por Minguito Tinguitela, ¿te acordás?. Al año tenía ahorrado ¡treinta mil pesos!. También estuve en televisión en 1970, en un programa que hacía los sábados Nathan Pinzón y Nelly Laines, yo tenía que hacer un dibujo a mano en un minuto de alguien, por ejemplo, me ponían una de esas chicas lindas, modelos, en el monitor y yo tenía que dibujarla, pero ¡antes me la habían mostrado en el bar! Así que era un poco de trampa. En esa época iba a cine y veía en el noticiero una mano que dibujaba a una velocidad asombrosa!, yo quería dibujar igual y lo hice pero… ¡después me enteré que era un dibujo normal y le ponían cámara ligera!…”

Así fue pasando la tarde, me contó de “Patoruzu” y de otras historias, de su relación con el Tano Prats el autor del “Corto Maltés” entre otros.

Como siempre comencé a despedirme y me paré para anunciar que me iba media hora antes, sabiendo que es el tiempo que me cuesta dejarlo sin que se ofenda o se sienta mal, ya dije que es un gran conversador.

Escribo estas líneas como homenaje a un gran tipo, que cuando le dije

-¿Por qué no vas a ningún lado que te invitan?

-nono, no me gusta. Hice un dibujo para la terminal nueva, pero no fui… fui al día siguiente…

-¿con quién fuiste?

-solo… me tomé un taxi


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