Llegué Tota


Me lo imagino así ahora, volviendo al principio. A Fiorito, a donde su vida no era “ser Maradona”. Su vida era un poco como la nuestra, terrenal. Me lo imagino descansando, por fin, de nosotros. Me lo imagino abrazándola. Me lo imagino murmurando en su oído: “Ya está ma, ya terminé. Podes dejar de preocuparte por mí. Hacete un guisito”.

Es todo lo que podemos hacer, quienes transitamos el camino de la ordinariez. Imaginar. ¿De verdad usted, que apenas maneja su vida, se anima a decir que hubiera hecho en lugar de él? Yo no. Años luz me separan de siquiera dimensionar que hubiese sido vivir un solo día siendo Diego Armando Maradona.

Porque ser Diego Armando Maradona, es ser irreal. Quienes no tuvimos la suerte de conocerlo, nunca creímos que de verdad existiera. No era ni una leyenda, ni un ser extraordinario. Era mitología, pura. Los griegos tendrán a Zeus, los escandinavos a Odín. ¿Nosotros? Nosotros teníamos al “10”, arriba de la nube. Con un tobillo reventado y la pelota en la cabeza.

¿Cómo va a existir? Es simplemente imposible. ¿Cómo una persona va a dejar la pelota en el marote como si fuera un sombrero? Es un objeto perfectamente redondo madre santa. ¿El mundial 86’? Otro cuento. Y medio cursi para ser sincero. Podrían haber hecho al superhéroe un poco menos perfecto. Por lo menos para ser medianamente creíbles.

El 25 de noviembre de 2020 no lo olvidaremos nunca. La peor noticia (para los que amamos esto del cuerito circular) dentro del peor año. “Murió Maradona”. Me devastó. Ni siquiera sé que estoy escribiendo. Solo lo hago. Lo me pasa por la cabeza, a nada de haberme enterado, va a la hoja.

Hablo como hincha de River. ¿Podría yo enojarme por sus cargadas y desplantes a mi club? Yo hago lo mismo con Boca. ¿Cómo me voy a enojar por algo que yo también hago? Soy hipócrita solo cuando no me da la cabeza para racionalizar que lo estoy siendo. Yo soy hincha de la selección Argentina de Futbol. De la misma manera que lo soy de River. Con esta sola declaración usted debe entender por qué me duele tanto.

“Murió Maradona”. Lo leí en una red social. Estaba cargando a mi nene para llevarlo a la casa de la mamá. Prendí la Tv unos minutos, solo pude aguantar unos minutos. Cargué a mi niño, le puse su casco, coloqué el mío. Y ahí fue cuando dejé de contener la emoción. Fueron siete kilómetros hasta llegar a la casa de la madre, llorando desconsolado. Como cuando se va alguien muy cercano.

Llegué a destino, bajé al Enzo y me encontré con la mamá. Quien ahora es mi ex pareja, y con quién tengo una gran relación por suerte. Salió al cruce llorando desconsolada. De la misma manera que llegaba yo. Ni siquiera le gusta el fútbol. Maradona le trajo un montón de recuerdos de niña con su padre. Fue un abrazo de dolor muy intenso. Nadie, NADIE más genera esto.

Ya podés volver a Fiorito Diego. Ya podés volver adónde, no tengo ninguna duda, fuiste más feliz que cualquier mansión. Podes volver muy tranquilo que tu sueño, y el de todos nosotros, lo cumpliste con demasiada holgura. Podes volver a sentarte en la mesa con la Tota y don Diego. Nosotros te rendiremos pleitesía, donde sea y contra quien sea.

GRACIAS PELUSA, GRACIAS POR HACERNOS ETERNAMENTE FELICES.

Marcos Ciani
Ph: Fer Millonario


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