Elsa Beascochea de Fino: una mujer incansable que hizo mucho por la salud


Elsa Beascochea de Fino fue una mujer muy importante para la salud de Trenque Lauquen. Una calle lleva su nombre. Fue jefa en el Hospital y logró que se dictara por primera vez la carrera de enfermería en esta ciudad. Fue la formadora de varias generaciones de enfermeras. Además se la considera clave para la apertura de la Escuela 501 y Lipolcc.

Nació en Catriló (La Pampa) se casó en 1938 y se radicó en Trenque Lauquen en 1939. Esta notable mujer, infatigable, operativa y expeditiva, con su fervoroso accionar realizó valiosos aportes en el área de salud, social, educativo y comunitario, trabajó mucho por Trenque Lauquen, fue designada como la primera Jefa de Personal que hubo en el Hospital “Pedro T. Orellana”, hasta ese momento dicha función la cumplía quien fuera superiora de la Congregación Rosarina.

Se consagró de lleno a esa responsabilidad y convencida de la necesidad de perfeccionar cada vez más a quienes habían elegido por ser enfermeras, insistió y golpeó puertas hasta lograr abrir en Trenque Lauquen, la primer Escuela de Enfermería Profesional, para dicho curso hubo 60 inscriptos y fue la última inscripción en la que no se exigió secundario.

La ceremonia de colación de grados en 1966 fue un acto brillante de simbolismo (cada neo-enfermera había elegido madrina o padrino, el encendido de la lámpara votiva, los 3 claveles en la mano-blanco, rojo y amarillo, que simbolizaba la pureza, el amor y el sacrificio, y el juramento), toda una novedad en Trenque Lauquen. Estos fueron los primeros pasos, después vinieron otros y la marcha del perfeccionamiento de las Enfermeras/os, no se detuvo más, consiguió la Primer Bandera de Ceremonia para la Escuela de Enfermaría, donada por el Presidente de la Nación, Juan Carlos Onganía y entregada en manos a la Sra. Elsa Beascochea de Fino.

 Fue instructora y madre de quienes la conocieron, de bondad infinita, jamás un reproche, siempre dando comprensión y trabajó para mejor la Enfermería acompañada por el Rotary Club que brindaba toda la colaboración que necesitaba.

Además de su cargo en el hospital, fue la primera Trabajadora Social (sin título) y figura clave, en el área de Bienestar Social de la Municipalidad, “hacía y deshacía, se ocupaba de todo y enfrentaba a los funcionarios si consideraba que algo estaba mal o se podía mejorar”. Integró la Primera Comisión Cooperadora de la Escuela Especial N° 501 “Cacique Pincen” y participó activamente en la ciudad de La Plata, tramitando, pidiendo y hasta exigiendo lo que consideraba justo para la creación de esta Escuela, de hecho se creó el día de su cumpleaños. Colaboró con los comienzos de la Filial LIPOLCC de nuestra ciudad cabecera.

Detrás de sus modales bruscos y de su voz altisonante, la Sra. Elsa escondía una inmensa vocación de servicio que puso integra al servicio de la comunidad. Mujer de baja estatura, de corazón grande, acompañando a alguien, dando un consejo y tantas cosas más, tenía la sana tozudez de los que creen que su causa es justa y necesaria.

Por ordenanza N° 4649/17, se denomina como “ELSA BEASCOCHEA DE FINO” a la calle que corre en sentido NO – SE, paralela y al Norte de la calle División Norte y a la “JULIO HÉCTOR OCANTOS”.

EL RECUERDO DE SU HIJA

El año pasado, y a pedido del Colectivo Trenque Lauquen por más Participación, que recopiló un ciclo de mujeres destacadas de nuestro distrito, su hija Teresita Fino escribió unas líneas emocionantes que evocan la figura de Elsa Beascochea.

“Lo que más me llama la atención es sentir todavía el calor humano que despertó y que sigue siendo un ejemplo para tantos y para mí, ojalá su vasta acción sirva a la comunidad para recordar esas acciones que hicieron de ella una persona muy estimada y ejemplo para futuras generaciones.

Alguna vez me contó que el Intendente por entonces Don José Rodríguez Mera que ya la tenía como Jefa de Personal del Hospital, la llamó a su despacho y le pidió una opinión sobre la creación de lo que luego pasaría a ser la Escuela Nº 501 por entonces la Diferenciada y le dijo “Yo creo que es lo que necitamos, déjemelo a mí Don José, que si ya existe, yo la traigo” fue tan contundente que el Intendente le dio para los pasajes y fue a La Plata y la consiguió, “ella era de meterse en todos lados y pedir y pedir no tenía freno, no dejó hasta conseguir la Escuela y hasta habló en Ministerios partidas de dinero para incorporar gente especializada, una gran luchadora y amiga de ella la ayudó mucho, la Señorita Arnaiz y esa es la Escuela 501 que tenemos hoy en Trenque Lauquen”.

La obra no se terminaba y ella aprovechando un viaje con la ambulancia para dejar un enfermo se las arregló para encontrar donde estaba parada la última partida de dinero para terminar algunas de las casas, empujó en un solo día todo y vino y le contó al Intendente, el mismo hizo lo suyo, lo0 que faltaba y se terminó el barrio, me acurdo que antes de habitarlo ella les daba clases de aseo personal a las mujeres, les enseñaba como se tenían que cuidar con los embarazos, como limpiar con lavandina todo”.

“…las enfermeras me decían que mamá hasta les enseñaba a hacer las camas y si no le gustaba se las desarmabas hasta que “la sabana de abajo, quedara lisita, lisita”. La bandera de la Escuela la consiguió pidiéndosela al Dr. Ilia que una vez vino con la Señora, el quedó en mandársela y pasado el tiempo y habiendo sido derrocado Illa, no tuvo reparos y en uno de sus tantos viajes a Bs. As. Llevando algún enfermo, ella con el traje de enfermera y acompañada de una monjitas, me contaba el chofer de la ambulancia, entraron por atrás a la Casa Rosada para reclamar la bandera y después de un plantón importante, el chofer vio como se acercaban a la ambulancia ellas dos con la bandera en las manos y dos Granaderos escoltándolas con pose militar y los sables en la mano. Esa fue la bandera de la Escuela de Enfermería que vaya a saber dónde está.

La señora Juana Latour había tenido una hija que falleció de cáncer y comprendió en carne propia lo que ella sufrió por esa hija cuando el sistema de Salud local no le podía dar lo que necesitaba aquí y que lo encontró en La Plata.

Pasado el tiempo Doña Juana le comenta a su amiga la Dra. Pilar Ruiz de Goñi que ella quería que nadie más por no tener posibilidades pasara por las que ella pasó y decide donar una importantísima suma de dinero para darle forma a esa ayuda. Pilar era a su vez también su amiga y entonces entre amigas empezaron a orquestar lo con el tiempo sería LIPOLCC.

Esa era mi madre la recuerdo con mucho cariño y me siento orgullosa de haber sido su hija y me da nostalgia recordarla”.

Fotos Archivo Municipalidad. Gentileza Inés Maya.



Via: OesteBA – Elsa Beascochea de Fino: una mujer incansable que hizo mucho por la salud


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