Matías Ortiz es rosarino e hincha de Boca, y este sábado metió un viaje relámpago a Luján para ir en busca de la estatuilla y del agua bendita que horas más tarde le entregó en mano al plantel, al que interceptó a la salida del Complejo Pedro Pompilio: se paró delante del micro y no se movió hasta que le recibieron los objetos. Todo sea por la Copa.
Via: Ole – ¡Que Dios y la Virgen los ayude!
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