“El pastor sin diezmo”: La revolución religiosa que sacude a General Pico


Arnoldo Villarruel inaugurará una iglesia con capacidad para 1.300 personas bajo una premisa que desafía la estructura tradicional: “Para seguir a Dios no hay que tener dinero”. Asegura que el diezmo es una herramienta de enriquecimiento personal y propone volver a la “ofrenda de corazón”.

En una entrevista que promete generar fuertes repercusiones en el ámbito religioso, el pastor Arnoldo Villarruel —conocido popularmente como el “pastor sin diezmo”— relató cómo pasó de celebrar cultos en el garaje de su casa a estar a punto de inaugurar un templo masivo en una de las avenidas principales de la ciudad. Con el número de registro de culto 101/23 de la provincia de La Pampa, Villarruel se distancia de lo que define como una “mercantilización de la fe”.

“Hemos torcido la escritura”

El eje central de su mensaje es la eliminación del diezmo obligatorio (el 10% del sueldo de los fieles). Según Villarruel, muchas congregaciones actuales funcionan bajo una lógica empresarial: “Hoy, para seguir a Dios en la iglesia evangélica, tenés que tener dinero. Si no hay dinero, no hay milagro o no hay ayuda”, sentenció con dureza durante la charla con Ricardo Novo en Radio Master 102.1 de América

Para el pastor, el concepto del diezmo pertenece al Antiguo Testamento y ha sido manipulado para beneficio de los líderes religiosos. “Muchos pastores se llenan los bolsillos y cambian de auto todos los años mientras la gente tiene necesidades. Cobrar el diezmo es decir que el 10% de tu trabajo le corresponde al pastor, y eso no es lo que Jesús vino a enseñar”, explicó.

Una gestión transparente y social

La nueva iglesia, que funcionará en un antiguo galpón remodelado mediante un acuerdo de obra por alquiler, propone una administración basada en la ayuda mutua:

Sin cuotas obligatorias: Se basarán en la “ofrenda voluntaria” (citando 2 Corintios 9:7).

Transparencia: Todo ingreso será anotado en un cuaderno a la vista de todos.

Acción social: El dinero recaudado se destinará a remedios, viajes por salud y necesidades básicas de los congregantes.

Desafío a la estructura tradicional

Villarruel también criticó figuras modernas como las “pastoras”, “apóstoles” y las “coberturas” que exigen porcentajes de dinero de una iglesia a otra. “Mi cobertura es el Salmo 91. Un hombre puede fallar, Dios no”, afirmó, al tiempo que reconoció que su postura le ha ganado la enemistad de otros líderes locales: “A mí no me quiere nadie [de los otros pastores] porque digo la verdad”.

La iglesia se prepara para abrir sus puertas en la entrada de General Pico, posicionándose como un refugio para aquellos que se sintieron excluidos por no poder cumplir con las exigencias económicas del sistema religioso tradicional.

La crítica al “evangelio del dinero”

El pastor no se guarda críticas para sus pares, a quienes acusa de enriquecimiento personal. “Hoy en día, para seguir a Dios, tenés que tener dinero”, sentenció en la entrevista con Ricardo Novo. “Se ve cómo los pastores cambian de vehículo todos los años, mientras hay gente muy necesitada en la iglesia que, encima, tiene que dar el diezmo”.

Para Villarruel, el diezmo es una interpretación errónea y anticuada de la Biblia. Se basa en una lectura de Malaquías 3:6, que habla de “graneros” (alfolí), un concepto que, a su entender, no se traduce en dinero en efectivo en el Nuevo Testamento. En su lugar, propone la “ofrenda de corazón” mencionada en 2 Corintios 9:7, que enfatiza la donación voluntaria y alegre, no por obligación.

Transparencia y ayuda social: El destino de las ofrendas

La nueva iglesia funcionará bajo un modelo de gestión transparente y orientado a la comunidad. Villarruel explicó que cada peso que ingrese será anotado en un cuaderno a la vista de todos.

“Esta iglesia se abre para ayudar a la gente”, aseguró. Los fondos se destinarán a cubrir necesidades reales de los miembros, como la compra de remedios o el pago de viajes por tratamientos de salud. El pastor enfatizó que él mismo aporta dinero a la iglesia y mantiene su estilo de vida modesto, demostrando que su prioridad no es la acumulación de riquezas.

La ubicación y el mensaje de amor

El nuevo templo está ubicado en la Ruta 1, número 89, cerca de la cancha de Costa Brava. Es un galpón que fue remodelado íntegramente con mano de obra pagada o mediante un acuerdo de alquiler/obra.

Más allá de la cuestión económica, Villarruel busca promover un evangelio de amor y perdón, criticando el juicio constante y la falta de unidad entre cristianos. “Dios no te juzga, el que te juzga es el hombre”, afirmó, invitando a todos a acercarse a una iglesia donde se enseña a “nacer de nuevo”, transformándose en personas nuevas y solidarias.

Con un enfoque radicalmente distinto y la promesa de transparencia total, el “pastor sin diezmo” espera llenar las 1.300 butacas y demostrar que es posible servir a Dios sin pedir dinero a cambio.


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