Durante la mañana del jueves 05/02, en Radio Master 102.1 recibimos a Ana Dreschers, enfermera del Hospital Municipal de Rivadavia, quien días atrás publicó un extenso descargo en sus redes sociales que generó un fuerte impacto y múltiples repercusiones en el ámbito sanitario local.
La profesional explicó que su publicación surge del cansancio acumulado por los malos tratos laborales, la falta de respuestas y las condiciones en las que, según relató, se desempeñan actualmente los trabajadores del hospital.
“Yo no me quejo del trabajo, amo la enfermería y amo el hospital. Me quejo de las formas, de que no se nos escuche y de que no se nos acompañe”, expresó Ana, quien remarcó que su reclamo no responde a intereses políticos, sino a su rol como trabajadora y ciudadana.
En ese sentido, aclaró su postura personal respecto a la política nacional y local, pero subrayó que sus manifestaciones están centradas exclusivamente en la realidad que atraviesa el sistema de salud desde adentro. “No hablo como militante, hablo como enfermera”, afirmó.
Entre los puntos más preocupantes, Dreschers detalló la falta de personal en áreas críticas, como la terapia intensiva, donde aseguró que en muchos turnos debe trabajar sola. “Una terapia tiene cuatro camas y muchas veces estás sola durante toda la noche. Un descuido puede significar una muerte”, advirtió.
Además, denunció salarios insuficientes, señalando que el sueldo básico de un enfermero ronda los 628 mil pesos, cifra que consideró irrisoria frente a la responsabilidad que implica el trabajo. También cuestionó el reciente aumento salarial del 4%, que calificó como “una burla” frente al costo de vida actual.
Otro de los reclamos estuvo vinculado a los traslados en ambulancia, donde aseguró que por viajes de hasta 14 horas se pagan montos que no cubren ni el desgaste físico ni el tiempo fuera del hogar “alrededor de $ 50.000”.
Ana también se refirió a las consecuencias que enfrentan quienes reclaman: sanciones, cartas documento y traslados internos. “A los que levantan la voz los castigan. A mí me han mandado cartas documento, pero no me voy a callar”, sostuvo.
Por último, negó de manera categórica las versiones que circularon en redes sociales sobre supuestos beneficios económicos: “Jamás recibí un sobre. Todo lo que tengo lo gané trabajando. Tengo una casa y una moto, nada más”.
En la continuidad de su testimonio, Ana Drescher, enfermera del Hospital Municipal de Rivadavia, hizo hincapié en la necesidad de cuidar al personal de salud y a los profesionales médicos, a quienes definió como un recurso humano irremplazable para la comunidad.
“Martín Goyeneche hay uno solo, Juan Gómez hay uno solo, Bibi López hay una sola, Angelina Centioni hay una sola. Los nombro porque convivo con ellos, pero hay que cuidar a todos los médicos”, expresó, remarcando que muchos profesionales tienen la posibilidad de irse a otros centros de mayor complejidad, mientras que la comunidad local depende, en primera instancia, del hospital municipal.
Drescher recordó que, ante una emergencia, el primer y muchas veces único lugar de atención es el hospital de América. “Ahí se estabiliza al paciente y luego se deriva. A veces se puede viajar, a veces no, y no hay otra opción”, explicó.
Uno de los puntos más sensibles del reclamo es la falta de equipamiento, como el tomógrafo, situación que obliga a realizar traslados a otras ciudades, con el consecuente desgaste humano y económico. “Mover un paciente de alta complejidad no es solo un viaje: es ambulancia, chofer, médico, enfermera, riesgo en la ruta y tiempo. Todo eso se podría evitar”, sostuvo.
En ese contexto, cuestionó los constantes recortes presupuestarios. “Escucho ‘recorte, recorte, recorte’ y me pregunto: ¿dónde está esa plata? “No se discute un partido político, se discute la salud de la gente”, afirmó, reclamando explicaciones al gobierno actual como ciudadana y contribuyente.
El reclamo se amplió a otros sectores municipales. Ana relató casos de trabajadores del corralón que estuvieron meses sin poder desempeñar tareas por falta de maquinaria, sin posibilidad de buscar otro empleo por estar vinculados al municipio. “La gente se va porque no alcanza, porque los sueldos son miserables”, señaló.
También denunció la falta de reconocimiento de la insalubridad para el personal de salud, beneficio que —según indicó— no alcanza a la mayoría de los trabajadores del hospital. “Es una vergüenza que no tengamos insalubre”, afirmó.
Otro punto crítico fue la reubicación y desplazamiento de personal capacitado, mencionando casos concretos de trabajadores con experiencia que fueron removidos de sus cargos. “Después dicen que no hay personal, pero al poco que hay lo pierden”, expresó.
Pese a todo, Dreschers destacó el acompañamiento de la comunidad. “La gente nos apoya, los pacientes nos agradecen, nos abrazan. Eso es lo que nos llevamos a casa”, dijo emocionada, al remarcar que la enfermería no solo implica medicación y controles, sino también contención, educación y acompañamiento permanente.
Consultada sobre si espera un llamado de las autoridades, fue contundente: “No creo que me llame nadie, pero si lo hacen, bienvenido sea. Yo quiero diálogo. Que se sienten, que escuchen y que expliquen”.
Finalmente, dejó en claro que no abandonará su profesión, aunque teme represalias. “No me van a callar. No hago política, soy enfermera. Quiero que esto sirva para que la gente despierte y hable”, concluyó, planteando incluso la posibilidad de una marcha pacífica de trabajadores y vecinos para visibilizar la situación.
El testimonio cerró con un llamado directo a las autoridades: “No pedimos milagros. Pedimos respeto, recorridas, que se preocupen y que entiendan que sin los enfermeros el hospital no funciona”.
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