El atleta rivadaviense Hernán Sánchez logró este fin de semana uno de los mayores desafíos de su trayectoria deportiva al completar la Maratón de Río de Janeiro, una de las competencias más importantes de Sudamérica. Tras recorrer los exigentes 42 kilómetros y 195 metros del circuito brasileño, compartió su emoción y sus sensaciones a través de las redes sociales.
Sánchez finalizó la prueba en un tiempo de 4 horas y 24 minutos, aunque destacó que el resultado quedó en un segundo plano frente a la magnitud de la experiencia vivida. La carrera se desarrolló en condiciones climáticas muy exigentes, con una humedad del 100% y una temperatura cercana a los 26 grados, factores que pusieron a prueba la resistencia física y mental de todos los participantes.
“Hoy cumplí uno de esos sueños que durante mucho tiempo parecían lejanos: completar la Maratón de Río de Janeiro”, expresó el corredor, quien remarcó que el verdadero valor de la experiencia estuvo en el esfuerzo realizado para alcanzar la meta.
El rivadaviense también destacó el ambiente único que rodea al evento deportivo. Según relató, la Maratón de Río trasciende la competencia y se convierte en una verdadera fiesta que se extiende durante cuatro días, con espectáculos musicales, aviones acrobáticos sobrevolando la costa, DJs a lo largo del recorrido y miles de personas alentando a los corredores.
“Brasil tiene esa magia. La alegría, el color, el calor de la gente y esa forma tan apasionada de vivir cada evento hacen que todo se sienta distinto y especial”, señaló.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada llegó en el kilómetro 34, cuando se encontró con amigos que viajaron para acompañarlo. “Me inyectaron ánimo, energía y fuerzas cuando más las necesitaba”, recordó, describiendo ese instante como uno de los recuerdos más valiosos que le dejó la carrera.
Más allá del desafío deportivo, Sánchez reflexionó sobre todo lo que implica prepararse para una competencia de esta magnitud. Explicó que detrás de cada maratón existen meses de entrenamiento, sacrificios y renuncias personales, y reconoció que muchas veces lo más difícil es lograr que quienes lo rodean comprendan esa necesidad permanente de superación.
Luego de haber completado seis maratones en Buenos Aires, el atleta tenía desde hacía tiempo el objetivo de correr una prueba internacional. Ese sueño finalmente se concretó en Río de Janeiro, dejándole una enorme satisfacción personal y la motivación para seguir buscando nuevos desafíos.
“Me llevo una gratificación inmensa, una felicidad difícil de explicar con palabras y una montaña de emociones encontradas”, concluyó el deportista, quien volvió a representar a Rivadavia en un escenario internacional y sumó una nueva página a su historia dentro del atletismo.
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