Abran las universidades


Lunes 4 de octubre del 2021. Comienza una nueva semana en una Argentina sin pandemia desde hace ya veintiún días. Volvieron las fiestas, volvió el público a los estadios, volvieron los recitales, volvieron los bares al 100%, el barbijo ya no es necesario, la pandemia parece ser historia.

Por Santiago Ameijeiras

Desde el 12 septiembre todo parece haber cambiado. Ni Pfizer, ni Sputnik. Ni AstraZeneca, ni Sinopharm. Claro está: no había mejor remedio que la vacuna electoral. Sin embargo, al final de la lista de temas a tratar, queda uno del que poco se ha hablado, al que todos parecen dejar para más tarde. Mientras nos venden el relato de “volver a la vida que queremos” pocos son los que hablan de las universidades.

Una vez más, los jóvenes somos víctimas de la recurrente falta de criterio por parte de las autoridades correspondientes. ¿No es ridículo que no podamos asistir a la universidad, mientras al mismo tiempo están permitidas las fiestas masivas?

Además de vivirlo en carne propia, tengo la posibilidad de mantener contacto con estudiantes de diferentes universidades -públicas y privadas- y muy pocos son los que tienen la posibilidad de asistir a sus instituciones de forma razonable y lógica. En la gran mayoría de los casos se aplican protocolos inútiles que no permiten una cursada regular, o ni siquiera se da la oportunidad de ir a cursar presencialmente.

Este sistema no va más. Conozco futuros profesores de Educación Física que aprendían natación por Zoom en sus habitaciones. Conozco futuros abogados que estaban más de siete horas cursando frente a una pantalla. Conozco futuros médicos que hasta hace poco no habían pisado un laboratorio. Necesitamos dirigentes que conozcan la realidad, que se preocupen por los problemas de la sociedad.

Como estudiantes universitarios, estamos perdiendo la parte más enriquecedora de la vida universitaria y nadie hace nada al respecto. El vínculo entre compañeros, el contacto con el profesor, el ámbito de debate por excelencia, el intercambio de ideas. Cada día que pasa, es un día más sin todo esto y lo peor es que no se recupera.

Mientras todo esto sucede, desde el gobierno anuncian que recién en enero comienzan a tratar la vuelta gradual a la presencialidad completa. ¿Es necesario perder tanto tiempo? ¿Es necesario repetir la misma historia que con los colegios? Sobra la evidencia de que en este tipo de entornos (sumado a la vacunación) el riesgo sanitario es nulo. Ya no es necesario ver otro país, ¡tenemos el ejemplo en nuestras propias ciudades!

En la campaña electoral, todos los candidatos se desvivían por el voto joven con estrategias ridículas. Los jóvenes queremos ver quiénes son los que realmente se preocupan por el futuro del país. El tema de las universidades tiene que estar dentro de los primeros de la agenda. Los falsos relatos caducaron, queremos una dirigencia responsable y comprometida con los sectores juveniles que trate los temas importantes de fondo.

Si queremos tener futuro, las universidades tienen que estar abiertas. No se puede esperar más. El relato “para la gilada” no va más.


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