Hasta la vuelta Petete


Por Sergio Buil

Cuando los valores humanitarios están trastocados, cuando hay más necesidad que nunca de volver a ellos para mejorar nuestras sociedades y vivir con mayor paz y respeto, Rivadavia pierde a la figura pública más representativa de esos valores.

Quizás decir esto a algunos le pueda resultar exagerado y más aún a quienes no conocieron en profundidad a Petete (Elizabeth Marchelli de Milani), pero permítanme tener esta convicción por haber compartido la mayor parte de mi vida con ella y haberla conocido en profundidad.

Cuando se enteraba de la dificultad de algún vecino, su grado de solidaridad hacía que peleara con todo lo que estuviera a su alcance para resolverlo, tuviera la pertenencia social, política o religiosa que tuviera.

Acompañaba a las familias en los momentos duros de despedir a un ser querido mostrando su sentir y reconociendo a quien partía.

Tomó la función pública con una entrega extrema, sin medir consecuencias personales, sin reclamos, con un sentir y devoción único, representando a la comunidad con grandeza y humildad, y cuando el tiempo determinó su retiro formal siguió dando ad honorem su esfuerzo y las mayores horas de su vida a la gestión municipal. Luego de haber ocupado cargos de relevancia, llegando a ser la primera mujer presidenta del Concejo Deliberante, candidata a Intendente y a Diputada Provincial, su sentido de entrega a la comunidad prevaleció para seguir trabajando por el bien común sin considerar cargo, status o compensación alguna.

Su condición altruista la demostró en la constante participación en instituciones no gubernamentales de fuerte sentido social, en las que llegó a ocupar los principales cargos desarrollando gestiones exitosas.

Ejerció la trascendente labor docente logrando el reconocimiento y cariño de sus alumnos.

El sentido de militancia politico partidario en ella tuvo la mayor expresión, las derrotas nunca hicieron que aflojara, pues sus principios y objetivos determinaban su hacer y su meta con la convicción que las banderas jamás se bajan.

Representó a Rivadavia en organizaciones regionales, provinciales y nacionales haciendo sentir su voz y logrando reconocimiento para el Distrito.

Su condición de hija, hermana, esposa, madre y abuela la ejerció con constante amor, preocupación y contención. Tuvo la magia de hacer por los demás no dejando de hacer por los suyos, jugándose por sus íntimos en la seguridad que su bondad y transparencia estaba transmitida.

Fue una amiga de fierro, con la capacidad de disentir con convicción pero hacer prevalecer la lealtad que solo las relaciones profundas conocen. Primera para llamar la atención ante los errores y primera para poner el cuerpo al momento de enfrentarlos. Una inmensa amiga.

En definitiva los extraordinarios valores que parecía ocultar en su imagen seria, su accionar constante poniéndolos de manifiesto y su integridad personal, fueron únicos e hicieron de Petete una mujer especial, que trascendió, que dejó en lo alto su género y que hará imposible olvidarla.

Gracias por lo que me enseñaste, por lo que me incentivaste a hacer, por ponerme frenos, por lo que nos quisimos… gracias por tanto compromiso, entrega y sentir por tu pueblo.

Seguirás siendo mi guía.

Hay un lugar en mi corazón que te pertenece. Hasta la vuelta incondicional amiga.

Sergio Buil


Te puede interesar

Todo lo que dejó las nuevas fechas del fútbol liguista

A través del Boletín Oficial la Liga del Oeste dio a conocer las decisiones del …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver Política de cookies
Privacidad