El kiosco “¿Qué Tal?” cambió de casa tras 25 años y comienza una nueva etapa en América


En el comienzo de la semana, una historia cargada de esfuerzo, constancia y vínculos humanos marcó un nuevo capítulo. El tradicional kiosco “¿Qué Tal?”, atendido por la familia Soler, dejó atrás su histórico local de calle Viamonte para iniciar una nueva etapa en Avellaneda 350. Su propietario Ricardo Soler habló en Master FM 102.1 y contó como vive el cambio.

Luego de casi 25 años en el mismo lugar —aniversario que se cumplirá el próximo 1° de mayo—, el cambio representa mucho más que una mudanza comercial: es el cierre de una etapa llena de vivencias y el comienzo de otra con renovadas expectativas.

En diálogo con el medio de Grupo Master, Ricardo “Ricky” Soler expresó que el traslado era algo previsto desde hace tiempo. “Hace tres años, cuando renovamos el contrato, ya nos habían avisado que teníamos que dejar el local. Y bueno, apareció esta oportunidad y la encaramos, como hicimos hace 25 años cuando empezamos desde cero”, contó.

El nuevo espacio, más amplio y luminoso, permite una mejor exhibición de la mercadería y mayor comodidad tanto para los clientes como para quienes trabajan allí. “Es el día y la noche con respecto al local anterior. Allá estaba todo muy cargado, y acá se puede ver mejor todo lo que tenemos”, explicó en la nota con el periodista Ricardo Novo.

Sin embargo, más allá de las ventajas del nuevo lugar, la emoción aparece al recordar la despedida del barrio. “Eso es lo que más vamos a extrañar: los vecinos, las charlas, los mates. Siempre hubo una relación muy cercana. Muchos nos ayudaron en la mudanza, prestando vehículos, cajas, dando una mano en todo momento. Fue algo muy lindo”, destacó Soler, visiblemente agradecido.

La historia del kiosco “¿Qué Tal?” no solo se construyó con trabajo, sino también con valores. “Esto se logra siendo buena persona, haciendo las cosas bien. Nadie es perfecto, pero hay que tratar de actuar con honestidad y compromiso. Yo siempre digo que no quiero ser el mejor, quiero ser distinto”, reflexionó Soler quien junto a su esposa Patricia Stazi son los propietarios del kiosco.

El traslado también fue posible gracias al acompañamiento de toda la familia, que se involucró de lleno en cada detalle. “Fueron semanas de trabajo, como hormigas, llevando cosas de a poco. No es fácil mover 25 años de historia”, comentó.

Ya instalados en Avellaneda, entre Alsina y Mitre, el kiosco continúa ofreciendo su variedad habitual: desde golosinas y bebidas hasta regalería, juguetería y carga virtual. Además, anticipan la llegada de productos de temporada, como chocolates para el invierno.

Con la misma esencia de siempre, pero en un nuevo espacio, “¿Qué Tal?” inicia una etapa que combina experiencia, esfuerzo y la calidez de una atención que supo ganarse el cariño de toda una comunidad.

“Ahora, a seguir trabajando como siempre”, cerró Soler, con la convicción de que los cambios, aunque desafiantes, también abren nuevas oportunidades.


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