Provincia post pandemia: de la división al modelo de integración regional que plantea Kicillof


El gobernador ya trabaja en el plan de reactivación económica y productiva de cara al 2021. Las medidas que contempla y el análisis de los especialistas.

Por Manuela Fernández Mendy

Aunque durante la campaña se había mostrado esquivo a la hora de analizar una eventual división territorial y política de la provincia de Buenos Aires, lo cierto es que el gobernador mandó un claro mensaje político en su discurso de apertura de sesiones ordinarias en la Legislatura Bonaerense: “A la provincia no la van a dividir, ni a recortar”.

“Después vino la pandemia”, reconocen desde la cartera de Axel Kicillof. En efecto, en los últimos cinco meses el avance del Covid-19 en territorio bonaerense no hizo más que evidenciar la extensión y la diversidad de la provincia más grande del país. Dos variables difíciles de articular, en especial de cara al plan de reactivación en el que ya se trabaja desde el Ejecutivo provincial de cara al 2021.

En línea con la agenda “de crecimiento federal” planteada por Alberto Fernández, el gobernador bonaerense mantuvo dos reuniones clave en La Rosada. La primera, junto al ministro del Interior, Wado de Pedro, y al de Producción, Matías Kulfas. Un día después, hizo lo propio con el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, y el ministro de Economía, Martín Guzmán.

“Las políticas de corto, mediano y largo plazo necesitan una planificación estratégica que le permita a Buenos Aires desarrollarse con la heterogeneidad de su matriz productiva, que es a su vez una potencialidad y un factor de necesaria integración. No hay prácticamente ningún sector productivo que le sea ajeno, lo que le da una potencialidad inmensa, pero complejiza enormemente sus necesidades”, sostuvo el gobernador.

El programa de Kicillof plantea dos ejes de desarrollo integral: inversión en infraestructura y en logística, para bajar los costos productivos. “La articulación de los circuitos económicos es un desafío en términos de organización del territorio, en especial teniendo en cuenta la concentración de población que se da en el Conurbano”, analiza Alex Roig, sociólogo y asesor de la flamante Secretaría de Economía Popular.

“Es importante pensar en nuevas ruralidades, nuevos pequeños pueblos que tengan una integración al sistema de transporte y que permitan nuevos sistemas de producción de alimentos. Somos uno de los países del mundo con mayor extensión rural y menos población rural. Se trata de un problema de concentración”, refuerza.

Desde la “mesa social” bonaerense ya se trabaja en un plan de reactivación post pandemia, con foco en las bases sociales. En mayo, sin ir más lejos, se anunció el Argentina Construye, un plan de viviendas populares que generará, de acuerdo a los cálculos oficiales, 750 mil nuevos puestos de trabajo. Pero la articulación con las organizaciones dio un paso más en el mes de junio, con la firma del acuerdo con la Mesa Nacional de la Economía Social.

“Es una red que trabaja con los comercios que ya existen y lo que se busca es generar precios competitivos y que estén al alcance de los bolsillos de las personas, en este momento tan complejo”, advirtió Andrés “Cuervo” Larroque, ministro de Desarrollo de la Comunidad Bonaerense y uno de los principales impulsores de la economía social, en especial en tiempos de reconstrucción. “La economía popular demostró no sólo que puede generar trabajo, sino que también ofrecen productos de calidad a buen precio”, resaltó.

Consultado sobre el avance de la economía popular y su protagonismo de cara a la futura reactivación bonaerense, Roig advirtió: “Estamos frente a la posibilidad de generar ramas de actividades que ofrecen productos de mejor calidad. Lo que se necesitan son dispositivos de producción más adaptados a lo que es el territorio argentino. Para poner un ejemplo claro: consumimos leche que viaja miles de kilómetros, cuando podríamos apostar a los tambos de la provincia que, con los necesarios dispositivos de producción, ya saben cómo producirla a pequeña escala y con la misma calidad”.

El plan de apoyo a la economía popular se formalizó en junio, con la firma del acuerdo que se dio en el marco del programa Potenciar Trabajo y que prevé un financiamiento de más de cinco millones de pesos para generar puntos de encuentro entre los productores y distribuidores, con el objetivo de acortar la cadena de comercialización y, en consecuencia, reducir el costo total del producto. Además, se anunció la creación de unidades productoras de pan en los barrios populares del conurbano y la activación de una red de distribución de los productos, conocidos ahora como “almacenes populares”.

“La economía popular es un gran foco para la reactivación económica. No hay que pensar solamente en las grandes industrias. Muchas veces, los imaginarios nos imponen que ‘lo grande’ es lo que te salva de la situación actual. No digo que no haya que tenerlas en cuenta, desde ya. Pero la transformación de la economía popular, es una solución a los costos de la sociedad en su consumo”, sumó.

Ya en febrero, un mes antes de que se confirmara el primer caso de Covid-19 positivo en el país, el gobernador mantuvo una reunión con los distintos sectores productivos nucleados en la economía popular y anunció la mesa de trabajo social. “Ustedes han logrado articular gran parte de las organizaciones y lograron desarrollarse. No fue sólo supervivencia (a los cuatro años de administración macrista), también fue una conquista”, resaltó.

La economía popular no sólo representa al 25 por ciento de la población económicamente activa, sino que además ofició de “red de contención” frente a la profunda crisis económica. La variable social también entra en juego cuando en la mesa chica se delinea cuál va a ser el futuro económico, político e incluso geográfico del territorio bonaerense.

“Los que apuestan a la división territorial, porque hay mucho economista proponiendo eso, apuntan a una medida fiscalista básica. No me parece que sea la solución, ni que pueda aportar demasiado”, refuerza el politólogo Sergio de Piero.

En línea con el proyecto de regionalizar y potenciar la matriz productiva de la provincia, De Piero hizo hincapié en la necesidad de desconcentrar las zonas más pobladas y de desarrollar una red de transporte que agilice la producción bonaerense, así como también la integración del sistema de salud y la coordinación en materia de seguridad.

“El problema de la provincia de Buenos Aires es la gobernabilidad del Conurbano, en donde hay una aglomeración de gente en un espacio pequeño. Hay que pensar en políticas metropolitanas, pese a que ya quedó demostrado que no es fácil. Es necesario integrar a los tres niveles de gobierno en políticas clave como transporte, salud y seguridad. En parte, es algo que ya existe con la basura. Pero la planificación de un transporte urbano integrado es necesaria”.

El apoyo de la gestión de Kicillof a los sectores que llevan adelante la economía popular, responde también a que oficiaron de red de contención sociales. Comedores, ollas populares y emprendimientos familiares dieron respuesta en tiempos críticos y serán, de acuerdo a las fuentes de la cartera del gobernador, uno de los pilares de la reconstrucción post pandemia.

“El desafío hoy, por fuera del sanitario, es recomponer el daño que va a dejar la pandemia. Lo que está demostrado es el impacto que tuvieron las herramientas que diseñó el Gobierno nacional, como el ATP y el IFE. Si no fuera por ellas, el Conurbano se habría prendido fuego. Pero el Estado también tiene sus límites fiscales y ahí es en donde el plan de reactivación va a tener absoluta prioridad”, concluyó De Piero.


Te puede interesar

Docentes privados piden protocolos para volver a las aulas

El gremio que nuclea a los docentes privados dio a conocer que es necesario elaborar …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Esta web utiliza cookies, puedes ver aquí la Política de Cookies