Por qué el impuesto “a la riqueza” podría impactar de lleno a pequeños y medianos productores


Aumenta la preocupación en el sector agropecuario por un nuevo impuesto
“Impuesto al Progreso”, tituló CRA a su última editorial para referirse al proyecto que se promueve desde el oficialismo de crear un tributo por única vez a “las grandes fortunas”.

Por Manuel Parera

Desde el bloque del Frente de Todos, los definieron como un “aporte solidario y extraordinario”, y que se prevé que alcance a personas que hayan declarado al 31 de diciembre del año pasado patrimonios superiores a los $ 200 millones. De esa manera, alcanzaría a unas 12.000 personas, según los cálculos oficiales.

¿Cómo podría impactar esto en el agro? En el sector crece la preocupación ya que advierten una fuerte paradoja. Si bien se presenta como un “aporte de los que más tienen”, por cómo está diseñado el tributo podría alcanzar a gran parte de pequeños y medianos productores agropecuarios, ya que se grava “todo” el capital productivo, incluida la tierra, sin tener en cuenta la rentabilidad ni el resultado del negocio.

“El impacto puede dar de lleno, por la misma conformación y estructura del agro, donde para producir se requiere alta inversión de capital, de actores pequeños u empresas que son sociedades de hecho. Un tamaño más bien chico ya te hace sujeto del impuesto”, afirmó a A24 Agro el economista Iván Ordoñez.

El especialista calculó que en determinadas zonas, como la región pampeana, un productor de 300 a 400 hectáreas, ya sería impactado, dependiendo de su estructura societaria, y de la conformación final del tributo (en base a las valuaciones que se tengan en cuenta). Lo mismo que un contratista mediano, con un plantel de 4 cosechadoras y 10 tractores.

Si bien quedará por ver cómo finalmente se implementa el “aporte”, la preocupación es alta. Para Matías Lestani, responsable del Depto. Económico de CRA, lo lamentable es que se gravan todos los activos, incluyendo la tierra, de las personas o sociedades indivisas. “La mayoría de los productores son sociedades indivisas, y a una escala mayor, las Sociedades Anónimas no les pegaría”, advierte.

Lestani hasta considera que podría alcanzar a productores de menos de 100 hectáreas, teniendo en cuenta que en todo el proceso productivo el “capital operativo es muy grande”, contando la propia extensión de tierra hasta la cantidad de insumos necesarios para producir (desde maquinaria agrícola hasta insumos).

Calcula que hay alrededor de 80.000 productores en esa situación, entre productores agrícolas y de economías regionales. “Al que arrienda pero tiene maquinaria sólo con eso y algunos insumos más lo alcanza. Estamos hablando de patrimonios de cerca de US$ 3 millones, según el dólar que se tome para hacer el cálculo. Le pega derecho a los medianos productores y no así a las grandes extensiones que están en manos de Sociedades Anónimas”, afirmó.

Más cauto resulta Juan Manuel Barrero, socio de Barrero & Larroudé, quien destacó que primero hay que esperar a conocer cómo se realizará la valuación de los inmuebles rurales. “Sabemos que si el patrimonio es mayor a $ 200 millones va a estar alcanzado. Si al campo lo compró recientemente puede ser que la valuación real esté muy cerca, pero hay muchas valuaciones fiscales que están retrasadas. Esa es la principal duda”, destacó, ya que según el proyecto el tributo no tendría las exenciones que sí cuenta la Ley de Bienes Personales, donde los inmuebles rurales no están alcanzados.

¿Confiscatorio e inconstitucional?

Otro punto que se plantea tiene que ver con el concepto del impuesto adicional o de superposición con Bienes Personales. “Se parece más a un adicional del impuesto a los Bienes Personales que a un aporte solidario. En muchos casos podría ser confiscatorio porque si sumas Bienes Personales, lo que estas pagando de impuesto puede ser mayor a la renta que me generan esos bienes, por ende me estoy descapitalizando, por lo que tengo cada vez menos bienes. Eso puede generar muchos juicios”, afirma Barrero.

Además, resalta el hecho de que será retroactivo, ya que aplica sobre los bienes de 2019, con lo que no se puede planificar una venta de bienes. Para Lestani, la consecuencia directa será una menor producción, ya que para pagar el tributo un productor mediano terminará vendiendo parte de su patrimonio.

Ordoñez destaca otro punto “dudoso” del impuesto: “Dicen que es por única vez pero lo mismo decían de otros como el impuesto al cheque, el IVA o las retenciones, que hace 20 años volvieron por la emergencia de la megadevaluación y tampoco se fueron”, sostiene.

Datos al pie

Según Lestani, hoy el 77% del Ingreso del productor termina en manos del Estado; con el 23% restante el productor debe pagar todos los costos de producción, vivir y reinvertir.

CRA también aportó que según un informe del FMI (Fondo Monetario Internacional) Argentina posee la mayor carga tributaria de América Latina con el 58%, si se suman los tres estamentos del Estado: Nacional, Provincial y Municipal. También, que en base al Banco Mundial, la presión impositiva en la Argentina es la segunda a nivel global.

También, que en el país hay más de 168 tipos de tributaciones distintas y 35.000 normativas, que “generan toda clase de distorsiones”, desde impuestos en cascada como el de Ingresos Brutos, pasando por superposiciones impositivas como la del impuesto al cheque, hasta la falta de ajuste inflacionario en el impuesto a las Ganancias: “ahora con riego de sumar un impuesto más, una piedra más, a la pesada mochila impositiva que lleva cualquier emprendedor de cualquier sector en el país”.


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