Vecinos de Timote y Carlos Tejedor recorrieron antiguas vías del Sarmiento a bordo de tres bicizorras y llegaron hasta General Pico. En el camino pasaron por América, San Mauricio y González Moreno, en una travesía que buscó visibilizar el abandono ferroviario y mantener vivo el reclamo por el regreso del tren de pasajeros.
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Una particular y emotiva travesía ferroviaria volvió a poner en escena un reclamo que atraviesa a numerosas localidades del oeste bonaerense y La Pampa: la recuperación del tren de pasajeros.
Un grupo de vecinos de Timote y Carlos Tejedor recorrió alrededor de 200 kilómetros a bordo de tres bicizorras, siguiendo el trazado del antiguo ferrocarril Sarmiento y atravesando distintas estaciones que hoy permanecen sin servicio ferroviario.
La iniciativa, denominada “Travesía en bici zorra por el Sarmiento”, fue organizada por el médico veterinario Bruno Rodríguez, junto a otros aficionados y vecinos comprometidos con la historia ferroviaria de la región.
Un recorrido que atravesó el distrito de Rivadavia
La travesía comenzó el sábado en Timote y tuvo como destino final la estación de General Pico. Durante el recorrido, el grupo pasó por Carlos Tejedor, Santa Inés, Colonia Seré, Cerrito, América, San Mauricio y González Moreno.
En la noche del sábado, los viajeros hicieron escala en González Moreno, donde descansaron para continuar el domingo temprano hacia General Pico, pasando previamente por Trebolares.
El tramo entre Timote y América presentó importantes dificultades debido al estado de las vías. En algunos sectores, las bicizorras debieron ser trasladadas en un vehículo de apoyo para poder continuar la travesía.
En cambio, entre América y General Pico pudieron avanzar sobre las vías, ya que actualmente ese sector es utilizado por trenes de carga.
“Si transita un tren de carga, cómo no va a poder transitar un tren de pasajeros”, planteó Rodríguez, sintetizando uno de los principales argumentos del reclamo.
Una campana centenaria como símbolo
Uno de los elementos más significativos de la travesía fue la centenaria campana de bronce de la Estación Timote.
En cada una de las estaciones por las que pasaron, los integrantes de la travesía hicieron sonar la campana tres veces, como una manera simbólica de reclamar que el tren vuelva a recorrer esas vías y conecte nuevamente a las pequeñas localidades.
La llegada a General Pico tuvo un recibimiento especial. En la estación los esperaba una importante cantidad de vecinos, entre ellos ex ferroviarios, escritores, músicos y autoridades municipales, quienes acompañaron el reclamo.
“Si hay vías, hay esperanza”
Rodríguez, nieto y bisnieto de ferroviarios jubilados, recordó además que durante sus años de estudiante viajaba en tren desde Timote hasta General Pico para asistir a la Facultad de Veterinarias.
Según relató, ese servicio dejó de funcionar definitivamente en 2001, después de las privatizaciones de los años anteriores.
La travesía también permitió observar el deterioro de distintas estaciones ferroviarias que quedaron abandonadas, algunas de ellas saqueadas y en condiciones muy diferentes a las que tuvieron durante los años en que el tren era parte de la vida cotidiana de los pueblos.
Más allá de las dificultades, los protagonistas lograron completar el recorrido y recibieron muestras de acompañamiento en las distintas localidades.
La imagen de las bicizorras llegando a la estación de General Pico, después de atravesar kilómetros de vías abandonadas y pasar por pueblos como América, San Mauricio y González Moreno, dejó una postal cargada de historia y nostalgia.
Y una frase volvió a resumir el espíritu de la travesía: “Si hay vías, hay esperanza”.
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